lunes, 24 de noviembre de 2008

Ahora producciones escritas.....

Seguimos con los invitados especiales del Profesorado Lengua....hoy un excelente texto paralelo de Eugenia Arca Zárate ( 3° año )

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Instituto de Formación Superior N° 51
Profesorado de Lengua y Literatura
Perspectiva Político–Institucional
Texto paralelo:
“El saber como un producto”

Alumna: Arca Zarate, Eugenia
Profesora: Mancini, María Julia
Curso: 3° año
2008

EL saber como un producto

El eje elegido para realizar el presente trabajo es el texto Educación para la democracia de José Bernardo Toro que plantea un concepto que permitirá relacionar las temáticas trabajadas durante el año. El pensar el saber como un producto hace posible trabajar desde esta perspectiva un tema tan preocupante en nuestros días como qué pasa con la educación y el reflejo de ella en los ciudadanos argentinos.
Partiendo de la base de que el conocimiento es artificial y debe construirse, Toro nos plantea cuatro preguntas que nos servirán de guía para comenzar este texto paralelo. ¿Cómo producir, cómo acumular, cómo distribuir y cómo reproducir el saber? Si partimos de la base que es un producto debemos pensarlo como tal “El saber de una sociedad puede ser de buena o mala calidad, puede producirse en mucha o baja cantidad, puede ser pertinente o no serlo, puede acumularse adecuadamente o inadecuadamente, puede producirse y distribuirse bien o mal” .
Estamos en presencia del producto pero si hablamos es estos términos también debemos hablar de los consumidores y su derecho de acceder a él. Todos deberíamos tener en claro de que hablamos cuando hablamos de lo público. “...es de interés común al conjunto de ciudadanos; y aparece como una acción, como la posibilidad de los ciudadanos para actuar sobre sus intereses. Lo Público es entonces la construcción del objeto público por los ciudadanos. En consecuencia, cuando nos referimos a la educación pública, estamos haciendo referencia a la construcción social de la educación. ” Los ciudadanos son los consumidores del saber, son los que crean el orden de la sociedad y regulan lo que pasa en ella.
Tomar a la educación como una cuestión pública es el primer paso para tratar de definirla. Si la educación es una cuestión pública es por lo tanto una cuestión de estado. María Ana Portal en su texto “Una Cuestión de estado” nos habla de la identidad nacional, cada sociedad tiene temas que hacen que se la reconozca como tal. Los gobiernos son los encargados de producir, acumular, distribuir y reproducir la cultura y por lo tanto el conocimiento. Es por ello que podríamos decir que es el estado en primer termino el que debe conformarse como una empresa y tener bien en claro que hacer con el producto que quieren vender.
Vivimos en un estado democrático y por lo tanto como dice Portal cada país debe tener “una política cultural que fortalezca los procesos identitarios ante todo en el reconocimiento de la diferencia, primer paso para aprender a convivir con ella y a tolerarla” . El Ministerio de Educación es desde el gobierno el encargado de organizar la cultura y el saber y para hacerlo debe tener en cuenta que más allá de lo que el gobierno decida como políticas educativas están enmarcado en los derechos humanos que rigen a los países democráticos.
El saber, este producto tan importante para todo país, debe estar regido ante todo por los derechos que todos tenemos como personas. La dignidad, la libertad, la igualdad y la justicia son cuatro ejes vertebradores para que el producto llegue a los ciudadanos. Si alguno se ve violado los consumidores se ven obligados a denunciarlo y el estado, como cualquier empresa, deberá investigar que es lo que está fallando, que parte de la cadena de producción es la que funciona mal.
Se debe tomar como base de toda esta cadena de producción a la democracia como forma de ver el mundo y para que cada vez este más consolidada, el estado no debe olvidarse de su producto estrella, el saber. Si tenemos en estado que se preocupa porque el saber llegue al público debe poseer un claro y conciso proyecto democrático como proyecto educativo. “...cuando se habla de educación para la democracia, lo que se está diciendo es que una sociedad que se decide por la democracia debe preguntarse cómo debe concebir la educación, cómo tiene que diseñar sus escuelas y lo que allí ocurre, qué transformaciones hay que hacer para formar ciudadanos democráticos y promover una cultura democrática” . Para ello Toro nos habla de seis principios básicos para la democracia:
1. Principio de secularidad: “...el orden social es una construcción humana y como tal puede transformar...” Es tarea de la educación encargarse de que la construcción y la transformación que se realice sea bueno para todos y por lo tanto igualitario. Si el pueblo no sabe que es él mismo el encargado de tener un mundo mejor no lo podrá tenerlo, el estado a través de la educación es el encargado de transmitirlo.
2. Principio de autofundación: “La democracia es un orden que se caracteriza por que las leyes y las normas son construidas o transformadas por las mismas personas que las van a vivir, cumplir y proteger.” Este principio es fundamental, si no se educa al público como se va a conseguir que este principio se cumpla. Si tenemos un público que no puede acceder al producto del saber nunca lograra comprender que cada uno debe aportar su parte para poder vivir en democracia, ya que todos forman parte de lo que ocurre en ella.
3. Principio de incertidumbre: “...a cada sociedad le toca crear su propio orden democrático.” Es por ello que la escuela es la encargada de formar ciudadanos para que la democracia funcione de una manera optima. La escuela es el primer lugar en donde al niño descubre su vida pública. Es la encargada de transmitir y reconstruir el saber, el producto, y que de la mejor manera posible llegue al público.
4. Principio ético: “...todo orden democrático está orientado a hacer posibles los derechos humanos y a cuidar y proteger la vida.” En el presente texto ya se menciono que es importante que la base del saber sean los derechos humanos y su cumplimiento. El texto “El fundamento ético” de Fernando Martínez Paz dice que “El fundamento ético de la política educacional surge de la realidad ética del hombre y está directamente vinculado a los objetivos y contenidos de la propuestas y proyectos que se ofrecen, como posibles soluciones, a los problemas concretos de la educación y de la cultura.” Es por ello que si se parte de esta base se podrá conseguir que el producto llegue a más consumidores y sobre todo de una manera equitativa.
El saber no debe ser una producto de exclusividad sino debe de ser un producto de excelente calidad y para todos.
5. Principio de complejidad: “El conflicto, la diversidad y la diferencia son constitutivos de la convivencia democrática.” El saber está obligado a llegar a todos pero una de las barreras que debe saltar es la complejidad que implica la diversidad. El estado como productor del producto debe tener en cuenta que se dirige a un público que necesita ser tratado como igual pero que es tan diferentes como hombres hay. Este gran desafió es lo que hace complejo el trabajo, pero no por ello lo tiene que hacer imposible.
6. Principio de lo público: “en la Democracia lo público se construye desde la sociedad civil”. El concepto de la público ya fue mencionada y es obvio que de él se hable ya que sin consumidores el saber no tendría sentido. “Lo público es aquello que conviene a todos de la misma manera para se dignidad” es así como vuelve a surgir el tema de los derechos humanos y de la equidad. El saber, como producto no tiene la posibilidad de tener otro empaque que el de la igualdad.
Se podría concluir que tomando como base todo lo expresado hasta ahora, que para educar en la democracia tenemos que guiarnos por estos seis principios reguladores ya que nos están dando en unos pocos renglones una idea fundamental: si es Estado quiere ser una buena empresa y tratar a su producto más importante de una manera optima debe partir del concepto de lo público y deberá olvidar nunca que si pretende construir ciudadanos es por que pretende vivir en democracia y para ello uno de los pilares más importante son los derechos humanos.
Es importante pensar al saber como un producto y tratarlo como tal ya que todas las políticas educativas se deberían basar en ello, el saber se enseña y sobre todo se debe enseñar a ser ciudadanos. Muchas veces la gente tiene el pensamiento de que vivimos en un mundo salvaje por ende para no serlo debemos educar para la democracia, para que todos seamos ciudadanos y sepamos que significa serlo.


Bibliografía

 Martínez Paz, Fernando. Política Educacional. Fundamentos y Dimensiones. Estudios. Buenos Aires. 1998 – Capítulo IV: “El fundamento ético”.
 Portal, María Ana. “Una cuestión de estado”. Universidad Autónoma Metropolitana. México. Revista: Todavía N° 11. Agosto 2005.
 “¿Qué quiere decir lo público?”. En Casassua, Juan. Tareas de educación. Kapelusz. Buenos Aires. 1996.
 Toro, José Bernardo, “Educación para la democracia”, Civicus, Fundación Social Colombiana
 “Una aproximación a los Derechos Humanos”. En Manual de la educación en Derechos Humanos. Instituto Interamericano de Derechos Humanos. Costa Rica. UNESCO. 1999.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno, la producción excelente te felicito Euge

Anónimo dijo...

Muy bueno Euge te felicito.
SARA. M

Anónimo dijo...

...por algo tenía un "más "...no ???

Maria Julia